Sons of Anarchy

Título: Sons of anarchy
Género: Drama
Creado por: Kurt Sutter
Reparto:
Charlie Hunnam
Katey Sagal
Ron Perlman
Mark Boone Junior
Kim Coates
Tommy Flanagan
Ryan Hurst
Johnny Lewis
William Lucking
Theo Rossi
Maggie Siff
Mitch Pileggi
Kurt Sutter

Sinopsis:
La serie narra la vida de un club de moteros, Los Hijos de la Anarquía, que operan ilegalmente en Charming, un pueblo ficticio en el Norte de California. Allí, bajo la tapadera de un taller mecánico, los Hijos se dedican a la venta de armas. El protagonista es Jackson “Jax” Teller, el joven vicepresidente del club, quien comienza a cuestionarse la moralidad de sus actos, así como el origen y el fin último de la banda.



Opinión personal:

Sons of Anarchy es una serie que, de entrada, no me llamaba nada. Personalmente no soy ningún amante de las motos, y el tema de los moteros se me hacía un poco cuesta arriba. Sin embargo, de un tiempo a esta parte he ido aproximándome a series a las que, hace unos años, no hubiera dedicado ni un minuto… los gustos cambian (afortunadamente). Por eso, tras leer y escuchar muy buenas opiniones sobre SoA, decidí darle una oportunidad. ¡Y vaya sorpresa me he llevado!

Jackson “Jax” Teller (interpretado por Charlie Hunnam) es el hijo de John Thomas Teller, fundador de Los Hijos de la Anarquía, junto a Piermont “Piney” Winston, en 1967. Pese a su juventud, ostenta el rango de vicepresidente, cargo que se ha ganado por su valor e inteligencia. Su madre, Gemma (interpretada por Katey Sagal) es una mujer fuerte y con un tremendo carácter que, tras la muerte de John, se casó con Clay Morrow (interpretado por Ron Perlam), quien era el más joven de los miembros originales, y que actualmente es el presidente de la banda.

La historia da comienzo con dos elementos clave y que harán que “Jax” cambie su forma de ver el mundo: por un lado está el nacimiento prematuro de Abel, fruto de su matrimonio con Wendy, una drogadicta cuya adicción a las metanfetaminas provoca el parto diez semanas antes de lo que debería, ocasionando importantes secuelas en el bebé. Y por otro, el descubrimiento de un libro escrito por John Thomas Teller, en el que éste profundiza en la idea original con la que se creó el club, completamente alejada de su rumbo actual. Ambos elementos, catárticos por sí solos, combinados resultan en una bomba que “Jax” deberá aprender a controlar, y que le llevará a enfrentarse con sus compañeros, especialmente con Clay Morrow.

Pero Hijos de la Anarquía es mucho más; es una obra coral, en la que no solo seguimos los pasos de “Jax”, sino de todos los miembros del club, así como de las personas que están relacionadas con él. Las historias se cruzan y se mezclan, dando al espectador la oportunidad de conocer a todos y cada uno de esos pequeños `bastardos´, cogiéndoles cariño y asco, casi a partes iguales.

Durante la primera temporada (la única que, por el momento, he visto completa), “Los Hijos” deberán hacer frente a “Los Mayas”, una banda de moteros mexicanos, procedente de Oakland, y quienes controlan el norte de California. Su rivalidad nace debido a la principal fuente de ingresos de Sam Crow (forma con la que también se conoce a Los Hijos de la Anarquía, y que hace referencia al nombre completo de la banda: Sons of Anarchy Motorcycle Club, Redwood Original) y que no es otra que el tráfico de armas, que compran a los miembros del IRA Auténtico.

La serie cuenta con una altísima calidad, tanto a nivel de producción, como en los diálogos, como por su reparto. El creador de la misma es Kurt Sutter, responsable también de The Shield. Kurt, casado en la vida real con Katey Sagal, interpreta, además, a “Otto”, el único miembro de “Los Hijos” que permanece en la cárcel.

Todo lo que tiene que ver con el atrezo de la serie está, desde mi punto de vista, genialmente bien elaborado; dando un gran realismo al conjunto. Tal es el caso de los chalecos y chaquetas del club, donde se encuentran parches con diferentes símbolos y nombres, como el de “Men of Mayhem” (“Hombres del caos”) y el icono de la banda: la muerte empuñando un Fusil M16 con una guadaña ensangrentada como bayoneta y sujetando una bola de cristal con la “A” de anarquía. Otro símbolo del club es el cuervo. La sala de reuniones, conocida como “La Capilla”, dispone de una gran mesa sobre la que está grabado en madera el símbolo de la muerte.

Los integrantes de “Los Hijos” actúan bajo un profundo y peculiar sentido del honor. Todos ellos son una gran familia, y harán cuanto sea necesario para protegerse a ellos y al club. Sin embargo, en muchas ocasiones, los intereses del club chocan con los de sus miembros, provocando graves conflictos en su seno.

Personalmente, la serie me encanta. Todos sus personajes cuentan con una doble moral que los hace pasar de ser buenas personas a unos grandes cabronazos en cuestión de segundos. La atmósfera que crean es la de una serie de mafiosos, pero con elementos diferenciadores que hacen que sea fresca y original. Y es un buen drama americano. Un drama que se puede identificar con las obras más sombrías y violentas de Shakespeare, donde los conflictos se resuelven con sangre, donde el ojo por ojo está aún vigente, y donde nadie está a salvo y todos corren el riesgo de caer.

Aún y todo, hay dos puntos negativos dentro de la serie: por un lado, los tiroteos. Entiendo que los protagonistas no son muchos, y perder a uno en un conflicto aislado no sería inteligente; pero hay momentos en los que claramente debería haber muchas más muertes. Y por otro, Los Hijos de la Anarquía residen en Carming, aunque a veces, puede parecer como que la banda se encuentra en el interior de una burbuja, situada en el pueblo, pero sin llegar a formar parte de él. Sus vidas no están perfectamente bien integradas dentro del conjunto, dentro de esa realidad inventada. Y esto, en ocasiones, hace que todo chirríe un poco.