Reseña: Aniquilación, de Jeff VanderMeer

Datos técnicos:

Aniquilación

Fecha de publicación: 20 de mayo de 2014

Autor: Jeff  VanderMeer

Traductor: Isabel Margelí

Editorial: Destino

Género: Ciencia ficción

Número de páginas: 256

Precio: 17,50€

Portada Aniquilación, Editorial Destino

Portada Aniquilación, Editorial Destino

Sinopsis:

En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de un a expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron. Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes. Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.

Opinión personal:

Antes de empezar, me veo en la obligación de hacer dos matizaciones, que creo que ayudarán al posible lector a hacerse una idea sobre lo que puede llegar a encontrarse en las páginas de Aniquilación.

La primera, es que pese a que la novela ha sido etiquetada dentro de la Ciencia ficción, yo considero que nos encontramos ante una obra difícilmente catalogable. La historia que discurre a través de las páginas escritas por Jeff VanderMeer es sumamente mutable y compone un collage de géneros, escenas y, sobre todo, impresiones, que abarcan tanto aventura, como fantasía, terror y ciencia ficción; todo ello bajo una luz profundamente humanista y psicológica.

Lo que quiero decir es que el lector debería aproximarse a la lectura completamente libre de prejuicios y opiniones. Aniquilación no es lo que parece y en absoluto es comparable con otras novelas o incluso series de televisión (tal y como se ha dicho).

El segundo aspecto que quiero matizar es que, siempre en mi opinión, esta primera parte de la trilogía Southern Reach es, precisamente, eso: una primera parte, una fracción de un todo, y, precisamente por eso, su lectura conlleva un importante sentimiento de frustración. Nos hallamos ante un mural incompleto, cuya parte visible de poco a nada sirve. Por lo tanto, yo no me veo capaz de decir si es una buena o mala obra; tampoco veo lógico que se hable de obra de culto o incluso de una de las mejores lecturas del año. Lo que quiero decir es que, simplemente, no tengo datos suficientes para definirla o explicarla.

Y aún y todo, quiero aclarar que la lectura me ha encantado, me ha enganchado como hacía mucho que no me enganchaba con nada. En conjunto, la narración cuenta con 236 páginas, que me he terminado en menos de dos días… llegando incluso a soñar con ella… Pero sigamos, que me pierdo.

Annihilation-VanderMeer-Portada

Aniquilación cuenta la historia de un grupo de cuatro mujeres, enviadas a una zona llena de misterios y peligros. Cada una de estas mujeres debe llevar una especie de diario con sus pensamientos y anotaciones; de manera que nosotros accedemos al Área X a través de uno de estos diarios: el escrito por la bióloga del grupo. Poco, o nada, más se sabe de la misión; y menos aún de las mujeres: ninguna tiene nombre, su apariencia física no es importante y tan sólo seremos testigos de pequeños trazos de personalidad (siendo la protagonista la única en cuyo caso serán profundos, mientras que las del resto se sugerirán de forma leve o habrá que interpretarlas).

Entonces, ¿qué es el Área X? ¿Por qué han enviado a esas mujeres, todas ellas sin nombre? ¿En qué consiste la misión? ¿Existe un peligro real? Y en caso de ser así, ¿qué clase de peligro? Todas estas preguntas se las hace el lector, pero también la bióloga, de manera que ambos parten del mismo punto: un desconocimiento casi absoluto sobre todo cuanto acontece en la novela. ¿Por qué? Claramente, este es el objetivo de VanderMeer; estrategia que considero su principal acierto, así como su principal defecto.

Durante una entrevista, realizada hace poco al autor, éste confesó lo siguiente: «El lenguaje es muy importante para mí, me gusta analizar cómo utilizamos las metáforas y cómo a veces lo que decimos puede tener otros propósitos». Ésta frase, para mí, resume muy bien tanto la historia de la novela, como la intención con la que ésta ha sido escrita. Desde la primera página, VanderMeer juega con nosotros, con las palabras y con sus significados, para que caminemos en la dirección que él quiere; para que veamos lo que él quiere; y para que pensemos lo que él quiere. Explicar esto es complicado, dado que no quiero soltar ningún spoiler, pero baste decir que dado que la bióloga no tiene toda la información que debería tener para el buen desempeño de la misión, sus anotaciones en el diario transmiten al lector ese mismo desconocimiento. Ella no sabe nada y, por lo tanto, el lector tampoco.

Todo esto que acabo de decir puede que resulte banal, pero no lo es en absoluto. La clave de todo está en cómo nos hace sentir el Área X. Con el fin de ilustrar esto, pensemos en los dos o tres primeros episodios de Perdidos (serie con la que se ha comparado Aniquilación, y que yo creo que no tienen nada, pero nada, que ver). Imaginemos que estamos en un entorno desconocido, sin saber muy bien qué hacemos ahí, y que a nuestro alrededor comienzan a ocurrir cosas que no podemos explicar. ¿Cómo nos haría sentir ver a nuestro difunto padre en esa misma isla? ¿Qué pensaríamos al encontrarnos con un oso polar en un entorno tropical? ¿Qué haríamos al presenciar la desaparición de nuestros compañeros, atacados por una criatura a la que solo podemos oír?

Sensaciones de angustia, miedo, claustrofobia, locura… eso es, en resumen, Aniquilación. Y para conseguirlo, VanderMeer emplea el recurso que ya he comentado, al que acompaña de una prosa extraña, llena de adjetivos con los que conforma frases que se unen en grandes párrafos. Descripciones viscerales de entornos y situaciones extrañas, que descolocan al lector y al narrador. Vivimos lo que la bióloga vive, sin importar quién sea o quien fuera; sólo importa el Área X y cómo reaccionan e interactúan con él las cuatro mujeres.

Como ya he comentado, el lenguaje y el significado de las palabras son fundamentales para el autor, pero también dentro de la novela. Por eso mismo, buena parte de la historia gira en torno a la siguiente frase: «Allí donde aguarda el fruto asfixiante llegado de la mano del pecador yo traeré las semillas de los muertos para compartirlas con los gusanos que…». Este es el mayor misterio de todo el libro (al menos, para mí) y el que me ha mantenido en vilo con el corazón en un puño. Quizás me equivoque, ya que no tengo claro por dónde van a ir los siguientes libros, pero considero que éste es el núcleo de todo. Y me fascina.

Mapa Área X

Creo que ha quedado clara la importancia del lenguaje en esta novela. Un lenguaje, una prosa, que no es visual (sus descripciones no creaban imágenes en mi mente mientras las leía), sino psicológica. De alguna manera, VanderMeer se mete en tu cerebro, lo remueve un poco y te obliga a ver las cosas de una manera que, de otra forma, habrían sido imposibles de ver.

Sin embargo, tengo un “pero” en cuanto al lenguaje y la prosa de la novela, y es que en ocasiones no sabía qué era lo que me estaba describiendo. Algunos pasajes me han resultado fárragos y algunas descripciones complicadas de asimilar. Fantasía y realidad se juntan, convirtiendo determinadas escenas en algo irreal y poco comprensible (seguramente lo que el autor pretendía, no lo sé). Remarcable, también, un momento en el que se produce una narración dentro de la narración, lo que me ha obligado a releer varias veces esas páginas, con el fin de asimilar y entender ambas voces.

En definitiva, cuando el lector se encuentra con una novela como ésta, donde impera el misterio, el desconocimiento y una profunda irrealidad, en ocasiones se demanda una prosa y una descripción más cercana a la realidad, con el fin de poder comprender qué es lo que realmente se está narrando.

Respecto a la trilogía, VanderMeer reconoce que no existe un orden ideal en el que leer al menos las dos primeras novelas: podría leerse antes la segunda que la primera sin que eso hiciera que se desvelara más de la cuenta, y es así porque una y otra relatan cosas distintas. Mientras la primera, Aniquilación, se centra en la exploración del Área X, la segunda lo hace más bien en la de la agencia Southern Reach, la encargada de tratar de descubrir qué está pasando en el Área X. La tercera será imposible de leer sin haber leído las dos primeras, porque sirve para hacer que cambies de opinión respecto a todo lo que creías de las dos primeras.

Trilogía Southern Reach

Para terminar, quisiera reordenar algunos de los aspectos que he mencionado anteriormente. Aniquilación es una novela extraña, diferente, un soplo de aire fresco; pero en absoluto me parece «un relato desbordante de imaginación». Es inteligente, madura, original en cuanto al planteamiento y a la forma de narrar (tal y como he explicado anteriormente), pero sus ideas, al menos en esta primera parte de la trilogía, no son radicalmente innovadoras. De hecho, he encontrado similitudes con varias series y películas de animación japonesa: sobre el conjunto de la historia planea una sombra con forma de Naturaleza (salvaje y virgen, principalmente); y no me refiero a su defensa o rechazo, sino simplemente a su presencia. Esto puede encontrarse en la mayoría de las películas de Estudio Ghibli (sin ir más lejos).

Tengo la sensación de que yo mismo he atravesado la frontera y entrado en el Área X; pero aún no he podido explorar, aún no sé nada…, y eso me gusta. Creo vislumbrar una inmensidad, algo enorme y maravillo que me aguarda más allá. Aquí se esconde algo capaz de convertirse en obra de culto… pero aún es pronto para asegurarlo. Pinta bien, pero queda un largo camino.

Si esta reseña ha servido para despertar tu curiosidad, solo te pido, lector, una única cosa: que olvides cuanto he contado y descubras tú mismo lo que se esconde en el Área X (porque lo que yo he percibido, lo que yo he sentido, puede que sea algo que tú no llegues a experimentar; o puede, incluso, que sea al revés).

Para terminar, os dejo con la entrevista que le hicieron a Jeff VanderMeer.