Reseña: Cuernos (Joe Hill)

Datos técnicos:

Título: Cuernos (Horns)
Fecha de publicación: 17 de noviembre de 2010
Autor: Joe Hill
Traductor: Laura Vidal
Editorial: Suma de Letras / Punto de Lectura
Género: Terror
Número de páginas: 456
Precio: 9,99 €

Sinopsis:

La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo… Es hora de que el diablo tenga lo que se le debe.

Joe Hill, príncipe del terror y autor prodigio de la exitosa novela El traje del muerto, vuelve a ponernos los pelos de punta con esta extravagante, original e imaginativa historia, en la que todo es, aparentemente, extraño e inexplicable.

Opinión personal:

Para aquellos que no lo sepan, comenzaré diciendo que Joe Hill no es el nombre completo del autor. Su verdadero nombre es Joseph Hillstrom King, hijo de Stephen King.

Desde el principio, Hill ha querido ganarse a su público por su prosa y sus historias, nunca por su apellido. Esto es algo que, en mi opinión, le honra y dice mucho de él. Dice mucho de su capacidad de trabajo, de la confianza que tiene en su talento y de su intención y voluntad de escribir terror sin parecerse a su padre.

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Y lo consigue. Vaya si lo hace.

Personalmente, todo lo que Joe Hill escribe, me fascina. Es un autor que, supongo, aún tiene cosas que aprender, pero que a mí me parece un auténtico Maestro. Desde luego, ha heredado las cualidades de su padre, e incluso se permite el lujo de ser mejor en algunos aspectos (como en los finales, por ejemplo).

Conocí a Joe Hill por El traje del muerto,una novela que, para ser una ópera prima, destila calidad y originalidad por los cuatro costados. Han pasado unos cuantos años que la terminé, pero algunas escenas aún perduran en mi mente. Después, tuve la suerte de pasar a los cómics (donde creo que reside su auténtico talento), y me maravillé con Locke & Key.

Si hay algún amante de los cómics en la sala que aún no haya leído Locke & Key, por favor, que lo haga. Puede que Hill tenga un talento especial para el Noveno Arte, pero si hubiera hecho una saga literaria de esta historia, estoy convencido de que sería tremendamente famoso.

Prometo que, cuando todos los arcos argumentales estén terminados, y leídos, haré una reseña en condiciones de Locke & Key.

Dejando de lado los cómics, Hill acaba de publicar en España NOS4A2, cuya pronunciación es Nosferatu (puede parecer una chorrada, pero creo que dice mucho sobre la originalidad y valentía de su autor). Es una novela a la que tengo muchas ganas, pero antes era necesario hincarle el diente a Cuernos.

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Siendo justos, tengo que decir que no estaba preparado para lo que iba a encontrarme en las páginas de esta novela. Es muy suya, pero es que nada lo suyo se parece.

En primer lugar, creo que Hill no siempre escribe terror. Es un lago al que le gusta acudir, pero en ocasiones se siente más cómodo internándose en los frondosos bosques de la fantasía. Y Cuernos no es terror, es fantasía. Además, es un autor original, versátil y de gran calidad; que con este trabajo ha demostrado que puede narrar una carnicería con la misma facilidad con la que narra una gran historia de amor.

Porque si Cuernos es algo, es una gran historia de amor. Una historia que a punto estuvo de hacerme soltar un par de lágrimas. Una historia que me hizo repetir, durante días, una simple frase: «Joe Hill, eres un cabrón».

Quienes habéis leído mis reseñas sabéis que no suelo meterme con la trama. Si puedo, no menciono los sucesos que tiene lugar en las páginas de la novela, ya que creo que si hay alguien interesado en leerla, es mucho mejor que lo descubra todo por sí mismo. En este caso va a ser igual (o parecido) pero sí creo necesario apuntar algunos aspectos:

1. Cuernos está dividida en cinco partes, en las que se mezclan hechos actuales con flashbacks. Ésto me sorprendió y molestó a partes iguales. Primero porque no lo esperaba; y segundo, porque ralentiza la historia.

2. Sin embargo, aunque los flashbacks hacen que todo sea más lento, son vitales para entender el conjunto de la novela. Tal y como comentaba ayer en mi Facebook: «El cabrón de Joe Hill te manipula para que odies a según qué personajes y luego te pega un puñetazo en la cara por haberlos odiado». Considero que esta frase describe la novela a la perfección.

3. Pese a que puede parecer lo contrario, la historia no es sobre Ignatius Perrish (Ig o Iggy, para los amigos), sino que, en el fondo, es la historia de un pueblo norteamericano marcado por un asesinato sin resolver. Una historia sobre los secretos y los pecados de las personas. En definitiva, una historia muy al estilo de las que narra Stephen King.

4. Cuernos es una novela repleta de giros argumentales y de hechos que te dejan con la boca abierta. Nunca sabes lo que va a pasar. Es una caja de sorpresas.

Con su prosa, Hill desarrolla una trama compleja, pero muy bien llevada. Repleta de personajes muy reales y humanos. En conjunto, una novela que he devorado, disfrutado de cada parte y que, una vez terminada, he necesitado reposar y meditar.

Reconozco que en algunos momentos he llegado pensar cosas como: «¿pero qué cojones me está contando éste ahora?»; porque resulta abrupto y desconcertante que la novela salte de una historia que tiene lugar en el presente (donde ha ocurrido algo de gran relevancia), a una historia que se remonta diez años atrás, y en la que nos va a contar cómo se enamoraron Ig y Merrin.

Aún y todo, Joe narra los hechos de tal manera que no puedes evitar sonreír, recordar tu propia juventud/adolescencia y disfrutar con cada palabra.

Y si bien no hay terror en Cuernos (al menos, no para el lector), sí que es cierto que combina elementos de acción, sorpresa y misterio, con otros de gran ternura y emoción. Momentos inquietantes y descorazonadores, que te harán temer por los personajes, por su cordura e, incluso, por su alma.

En definitiva, es una obra inteligente, sincera y muy humana.

Si alguien comienza a leerla y su estructura le “confunde”, que recuerde la frase de la portada: «El diablo está en los detalles». Puede que eso le anime a seguir. Y si sigue, y la termina, descubrirá que es un relato fascinante y asombroso, lleno de la humanidad que nos envuelve cada día, pero vista desde la fantasía que, en muchas ocasiones, nos falta.

(Por cierto, parece que la novela será llevada al cine y que el papel de Ignatius Perrish lo representará Daniel Radcliffe).

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Reseña: Aniquilación, de Jeff VanderMeer

Datos técnicos:

Aniquilación

Fecha de publicación: 20 de mayo de 2014

Autor: Jeff  VanderMeer

Traductor: Isabel Margelí

Editorial: Destino

Género: Ciencia ficción

Número de páginas: 256

Precio: 17,50€

Portada Aniquilación, Editorial Destino

Portada Aniquilación, Editorial Destino

Sinopsis:

En un futuro no determinado, el Área X es un lugar remoto y escondido declarado zona de desastre ambiental desde hace décadas. La naturaleza salvaje ha conquistado el lugar y su acceso está prohibido. La agencia estatal Southern Reach ha enviado diversas expediciones pero casi siempre han fracasado: todos los miembros de un a expedición se suicidaron; otros enloquecieron y acabaron matándose entre sí, y los integrantes de la última expedición regresaron convertidos en sombras de lo que un día fueron. Ésta es la expedición número doce. El grupo está compuesto por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga. Su misión es cartografiar el terreno y recolectar muestras, anotar todas sus observaciones tanto de su entorno como de sus compañeras. Pronto descubren una gran anomalía geográfica y formas de vida más allá de todo entendimiento. Mientras se enfrentan a una naturaleza tan bella como claustrofóbica, el pasado y los secretos con los que cruzaron la frontera se vuelven cada vez más amenazantes. Aniquilación es el primer volumen de la Trilogía Southern Reach, una serie que crea un mundo como nunca has imaginado y que nos enfrenta al extraño que se esconde dentro de nosotros mismos.

Opinión personal:

Antes de empezar, me veo en la obligación de hacer dos matizaciones, que creo que ayudarán al posible lector a hacerse una idea sobre lo que puede llegar a encontrarse en las páginas de Aniquilación.

La primera, es que pese a que la novela ha sido etiquetada dentro de la Ciencia ficción, yo considero que nos encontramos ante una obra difícilmente catalogable. La historia que discurre a través de las páginas escritas por Jeff VanderMeer es sumamente mutable y compone un collage de géneros, escenas y, sobre todo, impresiones, que abarcan tanto aventura, como fantasía, terror y ciencia ficción; todo ello bajo una luz profundamente humanista y psicológica.

Lo que quiero decir es que el lector debería aproximarse a la lectura completamente libre de prejuicios y opiniones. Aniquilación no es lo que parece y en absoluto es comparable con otras novelas o incluso series de televisión (tal y como se ha dicho).

El segundo aspecto que quiero matizar es que, siempre en mi opinión, esta primera parte de la trilogía Southern Reach es, precisamente, eso: una primera parte, una fracción de un todo, y, precisamente por eso, su lectura conlleva un importante sentimiento de frustración. Nos hallamos ante un mural incompleto, cuya parte visible de poco a nada sirve. Por lo tanto, yo no me veo capaz de decir si es una buena o mala obra; tampoco veo lógico que se hable de obra de culto o incluso de una de las mejores lecturas del año. Lo que quiero decir es que, simplemente, no tengo datos suficientes para definirla o explicarla.

Y aún y todo, quiero aclarar que la lectura me ha encantado, me ha enganchado como hacía mucho que no me enganchaba con nada. En conjunto, la narración cuenta con 236 páginas, que me he terminado en menos de dos días… llegando incluso a soñar con ella… Pero sigamos, que me pierdo.

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Aniquilación cuenta la historia de un grupo de cuatro mujeres, enviadas a una zona llena de misterios y peligros. Cada una de estas mujeres debe llevar una especie de diario con sus pensamientos y anotaciones; de manera que nosotros accedemos al Área X a través de uno de estos diarios: el escrito por la bióloga del grupo. Poco, o nada, más se sabe de la misión; y menos aún de las mujeres: ninguna tiene nombre, su apariencia física no es importante y tan sólo seremos testigos de pequeños trazos de personalidad (siendo la protagonista la única en cuyo caso serán profundos, mientras que las del resto se sugerirán de forma leve o habrá que interpretarlas).

Entonces, ¿qué es el Área X? ¿Por qué han enviado a esas mujeres, todas ellas sin nombre? ¿En qué consiste la misión? ¿Existe un peligro real? Y en caso de ser así, ¿qué clase de peligro? Todas estas preguntas se las hace el lector, pero también la bióloga, de manera que ambos parten del mismo punto: un desconocimiento casi absoluto sobre todo cuanto acontece en la novela. ¿Por qué? Claramente, este es el objetivo de VanderMeer; estrategia que considero su principal acierto, así como su principal defecto.

Durante una entrevista, realizada hace poco al autor, éste confesó lo siguiente: «El lenguaje es muy importante para mí, me gusta analizar cómo utilizamos las metáforas y cómo a veces lo que decimos puede tener otros propósitos». Ésta frase, para mí, resume muy bien tanto la historia de la novela, como la intención con la que ésta ha sido escrita. Desde la primera página, VanderMeer juega con nosotros, con las palabras y con sus significados, para que caminemos en la dirección que él quiere; para que veamos lo que él quiere; y para que pensemos lo que él quiere. Explicar esto es complicado, dado que no quiero soltar ningún spoiler, pero baste decir que dado que la bióloga no tiene toda la información que debería tener para el buen desempeño de la misión, sus anotaciones en el diario transmiten al lector ese mismo desconocimiento. Ella no sabe nada y, por lo tanto, el lector tampoco.

Todo esto que acabo de decir puede que resulte banal, pero no lo es en absoluto. La clave de todo está en cómo nos hace sentir el Área X. Con el fin de ilustrar esto, pensemos en los dos o tres primeros episodios de Perdidos (serie con la que se ha comparado Aniquilación, y que yo creo que no tienen nada, pero nada, que ver). Imaginemos que estamos en un entorno desconocido, sin saber muy bien qué hacemos ahí, y que a nuestro alrededor comienzan a ocurrir cosas que no podemos explicar. ¿Cómo nos haría sentir ver a nuestro difunto padre en esa misma isla? ¿Qué pensaríamos al encontrarnos con un oso polar en un entorno tropical? ¿Qué haríamos al presenciar la desaparición de nuestros compañeros, atacados por una criatura a la que solo podemos oír?

Sensaciones de angustia, miedo, claustrofobia, locura… eso es, en resumen, Aniquilación. Y para conseguirlo, VanderMeer emplea el recurso que ya he comentado, al que acompaña de una prosa extraña, llena de adjetivos con los que conforma frases que se unen en grandes párrafos. Descripciones viscerales de entornos y situaciones extrañas, que descolocan al lector y al narrador. Vivimos lo que la bióloga vive, sin importar quién sea o quien fuera; sólo importa el Área X y cómo reaccionan e interactúan con él las cuatro mujeres.

Como ya he comentado, el lenguaje y el significado de las palabras son fundamentales para el autor, pero también dentro de la novela. Por eso mismo, buena parte de la historia gira en torno a la siguiente frase: «Allí donde aguarda el fruto asfixiante llegado de la mano del pecador yo traeré las semillas de los muertos para compartirlas con los gusanos que…». Este es el mayor misterio de todo el libro (al menos, para mí) y el que me ha mantenido en vilo con el corazón en un puño. Quizás me equivoque, ya que no tengo claro por dónde van a ir los siguientes libros, pero considero que éste es el núcleo de todo. Y me fascina.

Mapa Área X

Creo que ha quedado clara la importancia del lenguaje en esta novela. Un lenguaje, una prosa, que no es visual (sus descripciones no creaban imágenes en mi mente mientras las leía), sino psicológica. De alguna manera, VanderMeer se mete en tu cerebro, lo remueve un poco y te obliga a ver las cosas de una manera que, de otra forma, habrían sido imposibles de ver.

Sin embargo, tengo un “pero” en cuanto al lenguaje y la prosa de la novela, y es que en ocasiones no sabía qué era lo que me estaba describiendo. Algunos pasajes me han resultado fárragos y algunas descripciones complicadas de asimilar. Fantasía y realidad se juntan, convirtiendo determinadas escenas en algo irreal y poco comprensible (seguramente lo que el autor pretendía, no lo sé). Remarcable, también, un momento en el que se produce una narración dentro de la narración, lo que me ha obligado a releer varias veces esas páginas, con el fin de asimilar y entender ambas voces.

En definitiva, cuando el lector se encuentra con una novela como ésta, donde impera el misterio, el desconocimiento y una profunda irrealidad, en ocasiones se demanda una prosa y una descripción más cercana a la realidad, con el fin de poder comprender qué es lo que realmente se está narrando.

Respecto a la trilogía, VanderMeer reconoce que no existe un orden ideal en el que leer al menos las dos primeras novelas: podría leerse antes la segunda que la primera sin que eso hiciera que se desvelara más de la cuenta, y es así porque una y otra relatan cosas distintas. Mientras la primera, Aniquilación, se centra en la exploración del Área X, la segunda lo hace más bien en la de la agencia Southern Reach, la encargada de tratar de descubrir qué está pasando en el Área X. La tercera será imposible de leer sin haber leído las dos primeras, porque sirve para hacer que cambies de opinión respecto a todo lo que creías de las dos primeras.

Trilogía Southern Reach

Para terminar, quisiera reordenar algunos de los aspectos que he mencionado anteriormente. Aniquilación es una novela extraña, diferente, un soplo de aire fresco; pero en absoluto me parece «un relato desbordante de imaginación». Es inteligente, madura, original en cuanto al planteamiento y a la forma de narrar (tal y como he explicado anteriormente), pero sus ideas, al menos en esta primera parte de la trilogía, no son radicalmente innovadoras. De hecho, he encontrado similitudes con varias series y películas de animación japonesa: sobre el conjunto de la historia planea una sombra con forma de Naturaleza (salvaje y virgen, principalmente); y no me refiero a su defensa o rechazo, sino simplemente a su presencia. Esto puede encontrarse en la mayoría de las películas de Estudio Ghibli (sin ir más lejos).

Tengo la sensación de que yo mismo he atravesado la frontera y entrado en el Área X; pero aún no he podido explorar, aún no sé nada…, y eso me gusta. Creo vislumbrar una inmensidad, algo enorme y maravillo que me aguarda más allá. Aquí se esconde algo capaz de convertirse en obra de culto… pero aún es pronto para asegurarlo. Pinta bien, pero queda un largo camino.

Si esta reseña ha servido para despertar tu curiosidad, solo te pido, lector, una única cosa: que olvides cuanto he contado y descubras tú mismo lo que se esconde en el Área X (porque lo que yo he percibido, lo que yo he sentido, puede que sea algo que tú no llegues a experimentar; o puede, incluso, que sea al revés).

Para terminar, os dejo con la entrevista que le hicieron a Jeff VanderMeer.
 

Reseña: Butterfly, Space Opera made in Spain

Hasta hace unos años prácticamente no leía novelas de autores españoles. Del mismo modo, tampoco tenía problemas en reconocerlo, en gritar a los cuatro vientos que las obras de los escritores nacionales no me llegaban, no me gustaban y me resultaban burdas copias de aquello que venía del extranjero. Sin embargo, en los últimos años he tenido la fortuna de descubrir que en este país se existen escritores de inmenso talento, cuyas historias son capaces de rivalizar con las de cualquier autor foráneo.

Podría comenzar a enumerar a algunos de los portentos que tenemos en nuestras tierras pero eso ya lo iré haciendo poco a poco. Hoy es el día de Sergio R. Alarte (Valencia, 1978). Este escritor, licenciado en Filología Hispánica es, como podrá suponerse, un amante de las letras, un fantástico escritor y poeta, que se atreve con la fantasía, la ciencia ficción e incluso con la literatura juvenil.

Debutó con El yelmo del caballero, publicado por AJEC en 2011, para luego continuar con Butterfly (la saga que hoy nos ocupa), de la mano de Kelonia Editorial en 2012, y este 2013 vio la luz Tormentas de verano, editado por Alupa Editorial.

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Butterfly es una de las apuestas más interesantes y originales de cuantas he visto en mucho tiempo. Porque, seamos sinceros, dentro del mundo editorial eso de la innovación no se lleva mucho; parece que el que sale un poco es un rarito que no se va a comer un colín. Ay, si todos fuéramos un poco más abiertos de miras…

Ópera espacial en 5 cuadros (vuelto al tema, que me pierdo), es el título con el que Sergio R. Alarte, David Puertas y Kelonia Editorial presentaron esta primera entrega. ¿Qué tiene de especial? Lo primero, que cada número está dividido en cinco cuadros (capítulos) y cada uno de ellos lleva una ilustración de David Puertas. Si esto ya es interesante, más lo es aún el hecho de que David (un Crack, el tío) creó una aplicación para Android con la que sus ilustraciones se veían en 3D, y con movimiento. ¡UNA PASADA! Si a esto le añades que cada entrega tiene el muy económico precio de 4,95€, en papel, lo tienes todo listo.

Hasta la fecha se han publicado tres números: Ópera espacial en 5 cuadros, Hielo puro y Peligro y Placer. Cada cual mejor que la anterior. Todas con su propia tanda de ilustraciones. Y cada vez con más páginas (por el mismo precio).

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Ahora, imagino, querréis saber de qué va. Lo primero que quiero destacar es que es una space opera (también conocida como ópera espacial u opereta espacial). Por si alguien no lo sabe, las space operas son un subgénero de la ciencia ficción donde se relatan historias acerca de aventuras tratadas de forma romántica y que en la mayor parte de los casos tienen lugar en el espacio. Se puede considerar la space opera como la continuación natural de las novelas de aventuras sobre escenarios exóticos y lejanos del espacio pero privado del elemento especulativo propio de la ciencia ficción. Los personajes suelen pertenecer al arquetipo héroe-villano, y los argumentos típicos tratan sobre viajes estelares, batallas, imperios galácticos, exhibiendo vistosos logros tecnológicos.

Aventuras en el espacio. ¿Se puede pedir algo más? Sin duda, y Sergio nos lo da.

La Butterfly es una corbeta con forma de mariposa, cuya tripulación está compuesta por el capitán James, la piloto Sasha y los mellizos mercenarios Tajo y Zarza. Juntos, se dedican a realizar todo tipo de actividades ilegales, siempre al margen de la ley y con la Autoridad Interestelar pisandoles los talones.

Ya os digo que sus aventuras serán legendarias, no solo por su espectacularidad y entretenimiento, sino porque les pasa de todo. De todo. No en vano, Sergio R. Alarte es un grandísimo fan de la fantasía y de la ciencia ficción, en todas y cada una de sus vertientes. Por eso, imaginaos aquello que más os guste, y muy probablemente Sergio haya extraído su espíritu y lo haya introducido en las páginas de su opereta. Semejanzas y referencias claras se muestran con originalidad dentro de una prosa única, ágil y absorbente.

Quienes conozcan la serie televisiva Firefly, por poner un ejemplo, muy probablemente encuentren similitudes y rasgos comunes. Sin embargo, que nadie se lleve a engaño, Butterfly no es una copia de Firefly, ni de Star Wars, ni de ninguna película, novela o serie. Butterfly tiene una personalidad propia (y fascinante) a la que se le suman pinceladas de todo lo que más nos gusta.

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Repito la pregunta de antes: ¿se puede pedir algo más? Pues sí. Porque con cada entrega la historia crece y crece; y casi sin darte cuenta, eres un miembro más de la tripulación. Hasta el punto de que necesitas volar con ellos. Butterfly, os lo aviso desde ya, es tremendamente adictiva, y yo no hago más que esperar a que el equipo saque un nuevo número. Y lo mejor de todo es que nunca sé que esperar. Es imposible adivinar con qué nueva aventura nos sorprenderá esta vez, qué nuevo mundo visitaremos, qué nuevos amigos encontraremos y qué nuevos peligros tendremos que superar.

En definitiva, Butterfly es entretenimiento en estado puro. Horas de diversión, de imaginación y de amor por la ciencia ficción, la fantasía y las aventuras, en general. Una fascinante lectura, escrita por un autor igualmente fascinante, y con una serie de ilustraciones que, si tenéis un Android, no os podéis perder.

«La muerte de una mariposa podría cambiar el mundo. Así rezaba la inscripción en el casco de aquella mariposa gigante de fulgor plateado. La nave surcaba el vasto espacio con lentitud silenciosa, abandonada a los caprichos de la no gravedad. En su interior, había arrugas de sudor bajo el flequillo del capitán James. Miró el panel de control y empujó una palanca con ambas manos, suplicando porque se encendiera de nuevo la luz verde. La luz que marcaría la salvación o la muerte de las seis personas a bordo de su nave. Incluido su propio pellejo al que, a decir verdad, le había tomado un sincero aprecio, sin darse cuenta, a lo largo de tantos años de apostarlo a doble o nada.»  (Párrafo con el que Sergio dio comienzo a la saga Butterfly).

Reseña: El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas

Ficha técnica:

Autor: Dario Vilas
Género: Col. Dirt
Páginas: 184
Formato: 148 x 210 mm. Portada a color (300 gr.) con laminado mate con solapas. Interior papel novela (80gr.) en blanco y negro. Encuadernación fresada.
Fecha de publicación: 26 junio 2013

Sinopsis:

“Marquitos Laguna se ha retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro. Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. O al menos eso creía hasta hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá, dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor: Que regresen sus noches más oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia. O que haya llegado la hora de volver a sacrificar”.

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Opinión:

Antes de comenzar, quisiera dedicar unas palabras a Tyrannosaurus Books, editorial que está haciendo un trabajo excelente. Fundada en 2009 para publicar el libro ilustrado ‘Biker Films. Historia del Cine Biker’, la editorial fue poco a poco definiendo su objetivo y filosofía, que no son otros que  «establecer la exclusividad y las ediciones limitadas y numeradas como uno de sus mayores atractivos y trabajar el cine, la cultura pop, el underground… y también la ficción más weirdo, el terror, la ciencia-ficción y la fantasía».

Durante los últimos años han comenzado a publicar interesantísimas novelas de terror, escritas por grandes autores patrios, como es el caso de Juan de Dios Garduño, Darío Vilas o Víctor Blázquez; a los que también se han sumado autores noveles, todos ellos de gran talento, entre los que destacan Tony Jiménez, Miguel Ángel Naharro, Luis Guallar, Guillermo Tato, Javier Martos o Jesús Gordillo, entre otros.

He disfrutado, disfruto y seguiré disfrutando con cuanto publica esta editorial. Muchas gracias a Marc, Nae y Jose M., por hacer el buen trabajo que hacen. Y enhorabuena, claro.

Y ahora, vamos con El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas.

Junto con la sinopsis, en la contraportada del libro se puede leer lo siguiente: “El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es una historia de realismo bizarro, de una isla que alberga toda la inmundicia humana, de fantasmas del pasado que regresan a golpe de vaso de güisqui sobre la barra de un bar. De vampiras imaginarias, de zombis mentales que acompañan a su protagonista y de un ente vengativo que pretende culminar una obra maestra del asesinato:
La Magnolia Azul”.

¿Qué significa «realismo bizarro»?

Según la RAE, «realismo» significa «forma de presentar las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas»; mientras que «bizarro» es sinónimo de valiente. Como el lector imaginará, la definición es bastante inexacta dentro de este contexto, ya que lo que el autor quiere expresar está más vinculado con el significado de la palabra inglesa bizarre, es decir, «grotesco, raro o extraño».

Resumiendo, nos encontramos con una novela que presentar las cosas tal como son, sin suavizarlas ni exagerarlas, pero desde un punto de vista grotesco, raro o extraño. Sin duda alguna, no hay mejor forma de definir la obra de Darío Vilas.

Hace varios días que la terminé y su poso aún permanece en mi cabeza, como una melodía que va y viene… y no alcanzo a decidir si me ha gustado o no. Una parte de mí grita diciendo que es maravillosa, magnífica y retorcidamente única. Otra parte, susurra que no está mal, pero no es lo que me esperaba. Llegados a este punto, dejaré que sea el propio autor quien, a través del protagonista, resuma lo que siento:

“Me incrusto la botella de nuevo y aprieto la boquilla con los dientes, dejando que el licor pase entre ellos y arrastre los restos de comida y sangre. Necesito dejarme embriagar para no tener que atender a nada más, para restar importancia a la razón, que ahora me grita que nada de esto tiene ningún sentido”.

La prosa de Darío Vilas embriaga hasta el éxtasis, jugando con las palabras y los significados, restando importancia a la razón y sumergiendo al lector en un delicioso caldo al que, en mi opinión, se le saca menos jugo del que debería (pero eso es otra historia). “Mientras espero, aprovecho para echar un vistazo a mi aspecto en el alargado espejo que cubre la pared del fondo de recibidor. Pese a la distancia, puedo apreciar que la imagen que me devuelve es la peor versión de mí mismo, la que supera mi baja autoestima y que hiere de muerte mi maltrecho orgullo. Perdí la costumbre de mirarme en el espejo, prefiero visualizarme idealizado, casi siempre con una pinta que ya no tengo”.

La novela nos presenta la vida actual de Marcos Laguna, un cazador, asesino y salvaje «muro de dos metros de hostias», ya retirado, que se limita a cuidar de sus gallinas, tanto de las nuevas como de las viejas, vendimiar y vender cuanto recoge con las manos. Y, precisamente, de esto trata el libro: de recoger lo que siembras; del pasado, que siempre vuelve; de nuestras decisiones, correctas o no, y de sus ecos, que nos persiguen hasta la muerte. Marquitos narra su vida en presente, mientras sus capítulos se alternan con las historias de su pasado, relatadas en tercera persona: “Se acerca a grandes zancadas y por un momento duda, cuando la mirada de Catalina le fractura la determinación en mil pedazos que se expanden y contraen de nuevo, concentrándose en el puño apretado del hombre. Un puño que abarca casi toda la cara de Catalina y que hace resonar el certero golpe como una explosión”.

Como ya he dicho, la obra no era lo que esperaba, sino que ha resultado ser algo distinto, algo que no podía ni imaginar y que, solo al final, he disfrutado de verdad. Darío compone una historia de violencia, sin tapujos, sin restricciones y sin censuras; nos presenta un cuadro del que es necesario alejarse, porque es el conjunto el que confiere sentido a las partes que lo componen. Aquí, en la totalidad, es donde el autor demuestra auténtica maestría y donde descubres que el nombre de Darío Vilas merece estar en un muro junto al de Thomas Harris, Bret Easton Ellis, Chuck Palahniuk o Patrick Süskind.

Si bien es cierto que no es un libro para todos los públicos, contiene las dosis exactas para que todo funcione a las mil maravillas. De hecho, Darío ha conseguido que me interese por sus otras novelas, incluso por aquellas pertenecientes al género Z (quienes me conocen, saben que no soy muy fan de los zombis).

Puntuación: 8.5/10

El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña

Antes de nada, quisiera comenzar mencionando dos puntos importantes, uno sobre esta reseña, y otro sobre la propia novela. Mi intención es ser todo lo objetivo que pueda, aportando información que ayude al posible lector a decidirse sobre si hacerse, o no, con El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña. Por todos es sabido que nadie es profeta es su tierra, lo que conlleva a que muchas veces, si el nombre del autor de un libro es español, en lugar de abalancemos como locos sobre él, lo desterramos al olvido con la mayor diligencia posible. Lo cual es un error en sí mismo… pero eso es otra historia.

Portada El Rey Trasgo

Primera novela de Alberto Morán Roa

Una vez dicho esto, creo fundamental aproximarse a este libro sabiendo que es el primero de una saga. ¿De cuántos números? Aún se desconoce; pero me consta que su autor sabe lo que hace. Este detalle es importante, ya que el libro, leído bajo el conocimiento de este hecho, hace que adquiera una renovada luz; ya no nos encontramos ante una novela independiente y auto-conclusiva, sino ante la primera pieza de una gran construcción.

Y después de esta “introducción”, al lío.

El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña, es la primera novela de Alberto Morán Roa, escritor, reseñador y articulista, cuya presencia en este mundo se lleva haciendo notar desde hace unos cuantos años. Ganador y finalista de varios premios, Alberto es un consumado “contador de historias”, cuya pasión por la palabra escrita no deja lugar a dudas: este es el comienzo de una prometedora carrera. Pero también hay que reconocer que, en un mundo editorial cada vez más ahogado, buena parte de su “éxito” se debe a la apuesta realizada por Kelonia Editorial, una empresa joven, apenas recién nacida, a quienes hay que agradecer, en primer lugar, y por encima de todo, el haber publicado un muy buen libro por el módico precio de 14,95 €.

Si tuviera que resumirlo en pocas palabras, diría que esta novela es original, fresca, de lectura ágil y absorbente. Sin embargo, muchos os preguntaréis cuánto hay de verdad en mis palabras.

Lo que el lector se encuentra al abrir estas páginas, es una novela escrita con una prosa bien cuidada, rica en matices y capaz de transportar al interior de este mundo de fantasía con asombrosa facilidad. Me ha sorprendido encontrarme con que, en algunas ocasiones, Alberto parece que sea un escritor mucho más experimentado de lo que, inicialmente, cabría esperar. Elegante pero directo, su estilo es digno de leer:  “Apenas quedaban ya árboles, y los que sobrevivían alimentándose de aquél estéril sustrato no eran sino espectros de sus hermanos más vigorosos: sus ramas largas y torcidas y sus troncos nudosos los hacían parecer viejos guardianes caídos en desgracia, condenados a permanecer en aquel yermo sin más compañía que la sombra de sus amos de roca, sin más música que el silencio”.

Por lo que sé, Alberto Morán es Licenciado en Psicología . ¿Acaso importa este detalle? Pues sí, y mucho; ya que sus conocimientos le permiten crear y componer unos personajes únicos, capaces de salir del papel en el que han sido encerrados, y por los que es sencillo albergar sentimientos como el amor o el odio. Cada uno de ellos es protagonista de esta historia, en la que nos encontramos con hombres y mujeres habituados al combate, tanto contra el mundo, como contra ellos mismos. Su valor, su determinación, sus ideales y motivaciones, su fuerza y su debilidad, su dolor y su muerte… el lector siente cada emoción, sufre con cada decisión, y sangra con cada herida. No son muchos en cantidad; pero sí grandes por su calidad.

La Ciudadela y la Montaña es una historia en la que se pueden encontrar desde soldados y comandantes, pasando por poetas y trovadores, hasta magos y nigromantes… sin olvidar, como es lógico, a los pequeños e infantiles trasgos. Pero quedarnos aquí sería insultar a la novela, puesto que ésta está repleta de gran cantidad de criaturas, tales como grifos, dracos y hadas; además de muchos y muy diferentes tipos de hombres y guerreros. Si he de ser sincero, parece imposible que 300 páginas contengan un mundo tan extenso… ¿cómo es eso posible?

La razón y el por qué está en la forma en la que está estructurada la novela. Como su nombre indica, el lector se encuentra antes dos historias: la que tiene que ver con la Ciudadela, y la que tiene que ver con la Montaña. De esta manera, el autor tiene tiempo y espacio de sobra para abordar este mundo único, lleno de razas, seres, magia e historia. Y al decir historia me refiero a un pasado tan remoto que nosotros no podemos ver, pero que Alberto va tejiendo y moldeando, para después enviarnos en pequeños fragmentos, que son los que nos ayudan a construir el conjunto de la novela.

El Rey Trasgo es un personaje más, pero de ninguna manera el núcleo de la historia. No al principio, desde luego. Es por esto por lo que he advertido de la importancia de leer la novela como una primera parte de una serie, ya que, de lo contrario, el lector puede perderse esperando algo que no termina de llegar.

Si la Ciudadela y la Montaña destaca por encima de otras historias, es debido que no es como te la esperas. Lo que Alberto Morán nos presenta es algo diferente, algo nuevo, que no se parece en nada a cuantas novelas de fantasía hayamos leído con anterioridad. Ciertamente, hay buenos y malos, hay batallas, sangre y lucha; pero bajo todo eso, se esconde un corazón que late, dando vida a un mundo particular en el que, a mi, personalmente, me gustaría entrar.

Podría extenderme mucho más, pero creo que a estas alturas lo más inteligente es exponer los tres puntos más importantes de esta obra, al menos para mi:

– En primer lugar, nos encontramos ante una historia repleta de giros argumentales capaces de sorprendernos y dejarnos con la boca abierta. Todo puede ocurrir sobre la Ciudadela o en el corazón de la Montaña. Cada nuevo capítulo nos conduce a una nueva pieza de un rompecabezas gigantesco.

– Los conocimientos de Alberto sobre esgrima antigua, tradición de la que los esidianos son fieles devotos, nos ofrece unos combates sin igual, en los que la lucha no solo se convierte en un baile de fieros movimientos, sino en un calculado enfrentamiento en el que las habilidades y el conocimiento son aún más importantes que las capacidades físicas.

– La riqueza de contenidos y detalles en cada una de las razas, seres y civilizaciones que pueblan la novela es impresionante. Esidianos, arenses, thorenses, bárbaros… todos cuentan con una cultura y unas costumbres propias, que o bien se sugieren, o se muestran con claridad; para deleite de los lectores. De esta manera, el autor no deja nada al azar, nada a la improvisación, sino que todo está calculadamente planeado y planteado, en una obra tan rica en matices que es apabullante.

Sin embargo, el lector también debe ser consciente de que, como es lógico, este primer libro no es perfecto, y tiene algunos, aunque pequeños, aspectos a mejorar:

– Este primer punto es el que más me ha chocado, pero también es cierto que responde a un sentimiento y a una forma de afrontar la novela muy personal, y es que me he encontrado con algunos fallos de puntuación. En algunos momentos faltan comas, capaces de hacer la lectura más ágil y sencilla. No digo que esto sea algo que suceda muy a menudo, pero sí se encuentran repartidos por sus páginas algunos párrafos en los que, yo al menos, he echado en falta la presencia de una o dos comas.

– Tal y como he comentado antes, mi desconocimiento inicial de que éste es el primer volumen de una saga, hicieron que su conclusión me resultara abrupta; brusca, en cierta medida. Las piezas encajan, es cierto, pero dan lugar a una nueva imagen sin completar, que por un instante llegó a descolocarme. Sin embargo, ahora, tras saber lo que sé, puedo asegurar que es un justo final. Inconcluso, dada su naturaleza, pero a la altura de las expectativas.

– Mi personaje favorito es, sin lugar a dudas, Kaelan Eranias, teniente esidiano en la Ciudadela. Es un personaje fascinante, pero algunos de sus comportamientos y decisiones no terminan de convencerme. No es que no me hayan gustado, pero me han resultado demasiado impulsivas, demasiado viscerales, para lo que creo que debería ser este personaje.

En general, El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña, me ha parecido un libro inteligente, bien construido y desarrollado, en el que cada elemento se disfruta por sí mismo; pero que cuando se unen, dan como resultado un producto único y hermoso.