El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña

Antes de nada, quisiera comenzar mencionando dos puntos importantes, uno sobre esta reseña, y otro sobre la propia novela. Mi intención es ser todo lo objetivo que pueda, aportando información que ayude al posible lector a decidirse sobre si hacerse, o no, con El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña. Por todos es sabido que nadie es profeta es su tierra, lo que conlleva a que muchas veces, si el nombre del autor de un libro es español, en lugar de abalancemos como locos sobre él, lo desterramos al olvido con la mayor diligencia posible. Lo cual es un error en sí mismo… pero eso es otra historia.

Portada El Rey Trasgo

Primera novela de Alberto Morán Roa

Una vez dicho esto, creo fundamental aproximarse a este libro sabiendo que es el primero de una saga. ¿De cuántos números? Aún se desconoce; pero me consta que su autor sabe lo que hace. Este detalle es importante, ya que el libro, leído bajo el conocimiento de este hecho, hace que adquiera una renovada luz; ya no nos encontramos ante una novela independiente y auto-conclusiva, sino ante la primera pieza de una gran construcción.

Y después de esta “introducción”, al lío.

El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña, es la primera novela de Alberto Morán Roa, escritor, reseñador y articulista, cuya presencia en este mundo se lleva haciendo notar desde hace unos cuantos años. Ganador y finalista de varios premios, Alberto es un consumado “contador de historias”, cuya pasión por la palabra escrita no deja lugar a dudas: este es el comienzo de una prometedora carrera. Pero también hay que reconocer que, en un mundo editorial cada vez más ahogado, buena parte de su “éxito” se debe a la apuesta realizada por Kelonia Editorial, una empresa joven, apenas recién nacida, a quienes hay que agradecer, en primer lugar, y por encima de todo, el haber publicado un muy buen libro por el módico precio de 14,95 €.

Si tuviera que resumirlo en pocas palabras, diría que esta novela es original, fresca, de lectura ágil y absorbente. Sin embargo, muchos os preguntaréis cuánto hay de verdad en mis palabras.

Lo que el lector se encuentra al abrir estas páginas, es una novela escrita con una prosa bien cuidada, rica en matices y capaz de transportar al interior de este mundo de fantasía con asombrosa facilidad. Me ha sorprendido encontrarme con que, en algunas ocasiones, Alberto parece que sea un escritor mucho más experimentado de lo que, inicialmente, cabría esperar. Elegante pero directo, su estilo es digno de leer:  “Apenas quedaban ya árboles, y los que sobrevivían alimentándose de aquél estéril sustrato no eran sino espectros de sus hermanos más vigorosos: sus ramas largas y torcidas y sus troncos nudosos los hacían parecer viejos guardianes caídos en desgracia, condenados a permanecer en aquel yermo sin más compañía que la sombra de sus amos de roca, sin más música que el silencio”.

Por lo que sé, Alberto Morán es Licenciado en Psicología . ¿Acaso importa este detalle? Pues sí, y mucho; ya que sus conocimientos le permiten crear y componer unos personajes únicos, capaces de salir del papel en el que han sido encerrados, y por los que es sencillo albergar sentimientos como el amor o el odio. Cada uno de ellos es protagonista de esta historia, en la que nos encontramos con hombres y mujeres habituados al combate, tanto contra el mundo, como contra ellos mismos. Su valor, su determinación, sus ideales y motivaciones, su fuerza y su debilidad, su dolor y su muerte… el lector siente cada emoción, sufre con cada decisión, y sangra con cada herida. No son muchos en cantidad; pero sí grandes por su calidad.

La Ciudadela y la Montaña es una historia en la que se pueden encontrar desde soldados y comandantes, pasando por poetas y trovadores, hasta magos y nigromantes… sin olvidar, como es lógico, a los pequeños e infantiles trasgos. Pero quedarnos aquí sería insultar a la novela, puesto que ésta está repleta de gran cantidad de criaturas, tales como grifos, dracos y hadas; además de muchos y muy diferentes tipos de hombres y guerreros. Si he de ser sincero, parece imposible que 300 páginas contengan un mundo tan extenso… ¿cómo es eso posible?

La razón y el por qué está en la forma en la que está estructurada la novela. Como su nombre indica, el lector se encuentra antes dos historias: la que tiene que ver con la Ciudadela, y la que tiene que ver con la Montaña. De esta manera, el autor tiene tiempo y espacio de sobra para abordar este mundo único, lleno de razas, seres, magia e historia. Y al decir historia me refiero a un pasado tan remoto que nosotros no podemos ver, pero que Alberto va tejiendo y moldeando, para después enviarnos en pequeños fragmentos, que son los que nos ayudan a construir el conjunto de la novela.

El Rey Trasgo es un personaje más, pero de ninguna manera el núcleo de la historia. No al principio, desde luego. Es por esto por lo que he advertido de la importancia de leer la novela como una primera parte de una serie, ya que, de lo contrario, el lector puede perderse esperando algo que no termina de llegar.

Si la Ciudadela y la Montaña destaca por encima de otras historias, es debido que no es como te la esperas. Lo que Alberto Morán nos presenta es algo diferente, algo nuevo, que no se parece en nada a cuantas novelas de fantasía hayamos leído con anterioridad. Ciertamente, hay buenos y malos, hay batallas, sangre y lucha; pero bajo todo eso, se esconde un corazón que late, dando vida a un mundo particular en el que, a mi, personalmente, me gustaría entrar.

Podría extenderme mucho más, pero creo que a estas alturas lo más inteligente es exponer los tres puntos más importantes de esta obra, al menos para mi:

– En primer lugar, nos encontramos ante una historia repleta de giros argumentales capaces de sorprendernos y dejarnos con la boca abierta. Todo puede ocurrir sobre la Ciudadela o en el corazón de la Montaña. Cada nuevo capítulo nos conduce a una nueva pieza de un rompecabezas gigantesco.

– Los conocimientos de Alberto sobre esgrima antigua, tradición de la que los esidianos son fieles devotos, nos ofrece unos combates sin igual, en los que la lucha no solo se convierte en un baile de fieros movimientos, sino en un calculado enfrentamiento en el que las habilidades y el conocimiento son aún más importantes que las capacidades físicas.

– La riqueza de contenidos y detalles en cada una de las razas, seres y civilizaciones que pueblan la novela es impresionante. Esidianos, arenses, thorenses, bárbaros… todos cuentan con una cultura y unas costumbres propias, que o bien se sugieren, o se muestran con claridad; para deleite de los lectores. De esta manera, el autor no deja nada al azar, nada a la improvisación, sino que todo está calculadamente planeado y planteado, en una obra tan rica en matices que es apabullante.

Sin embargo, el lector también debe ser consciente de que, como es lógico, este primer libro no es perfecto, y tiene algunos, aunque pequeños, aspectos a mejorar:

– Este primer punto es el que más me ha chocado, pero también es cierto que responde a un sentimiento y a una forma de afrontar la novela muy personal, y es que me he encontrado con algunos fallos de puntuación. En algunos momentos faltan comas, capaces de hacer la lectura más ágil y sencilla. No digo que esto sea algo que suceda muy a menudo, pero sí se encuentran repartidos por sus páginas algunos párrafos en los que, yo al menos, he echado en falta la presencia de una o dos comas.

– Tal y como he comentado antes, mi desconocimiento inicial de que éste es el primer volumen de una saga, hicieron que su conclusión me resultara abrupta; brusca, en cierta medida. Las piezas encajan, es cierto, pero dan lugar a una nueva imagen sin completar, que por un instante llegó a descolocarme. Sin embargo, ahora, tras saber lo que sé, puedo asegurar que es un justo final. Inconcluso, dada su naturaleza, pero a la altura de las expectativas.

– Mi personaje favorito es, sin lugar a dudas, Kaelan Eranias, teniente esidiano en la Ciudadela. Es un personaje fascinante, pero algunos de sus comportamientos y decisiones no terminan de convencerme. No es que no me hayan gustado, pero me han resultado demasiado impulsivas, demasiado viscerales, para lo que creo que debería ser este personaje.

En general, El Rey Trasgo, la Ciudadela y la Montaña, me ha parecido un libro inteligente, bien construido y desarrollado, en el que cada elemento se disfruta por sí mismo; pero que cuando se unen, dan como resultado un producto único y hermoso.

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La Conspiración de Melengar. Michael J. Sullivan.

Reseña original publicada en la web Espada y Brujería.

Título original: The Crown Conspiracy.

Edición: 288 págs. 18€. Timun Mas, febrero 2012.

Traducción: Diana Falcón.

Ilustración de cubierta: Alejandro Colucci.

Temática: Fantasía épica, aventuras.

Correlación: Primera entrega de la saga “Las Revelaciones de Riyria”.

Contracubierta:
“Esta novela no trata de un antiquísimo mal que debe ser destruido, ni de un niño huérfano que llegará a ser el héroe que salve el mundo. Ésta es la historia de dos malhechores que están en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Royce Melborn, un hábil ladrón, y su compañero, el antiguo Hadrian Blackwater, se ganan la vida haciendo trabajos sucios para los nobles. Hasta el día en que alguien les convierte en chivo expiatorio del asesinato del rey. Condenados a muerte, sólo les queda una salida: desenmascarar al verdadero culpable de la conspiración”.


Opinión personal:

Creo que muchos lectores coincidirán conmigo en el hecho de que en la fantasía actual se está llevando a cabo un alarmante abuso, por parte de los escritores, hacia las sagas interminables; donde cada libro está compuesto por una excesiva cantidad de páginas, muchas de ellas completamente insustanciales. Es por esto que durante los últimos meses he ido cogiendo gran aprecio a aquellas sagas cuyas novelas son auto conclusivas y que, además, están compuestas por un número de páginas que, generalmente, giran en torno a las 300. Como resultado, La Conspiración de Melengar ha ganado, al menos conmigo, un punto muy importante, y es que nos encontramos ante una novela sencilla, sin grandes pretensiones, y que se disfruta, tanto por su calidad como por su extensión.

Michael J. Sullivan nació en Detroit en 1961. Artista e ilustrador, creó su propia agencia de publicidad en 1996, donde trabajó hasta el año 2005, fecha en la que decidió cerrar la empresa y dedicarse a la escritura a tiempo completo. Su saga, Las revelaciones de Riyria, no encontró en sus inicios el interés de ningún editor, por lo que Sullivan, ayudado en todo momento por su mujer, decidió autoeditarla en papel. Esta primera edición, compuesta por seis volúmenes, alcanzó un éxito notable en Estados Unidos; siendo éste aún mayor desde el momento en que el libro se puso a la venta en Amazon, donde se convirtió en uno de los ebooks de fantasía más vendidos (alcanzando el puesto 102 rápidamente). Esto llamó la atención de la editorial Orbit, quien se hizo con los derechos y, desde noviembre de 2011, está publicando la saga como una trilogía.

Las revelaciones de Riyria es una vuelta a la fantasía más clásica, a las historias de capa y espada tradicionales, en la que nos encontramos con princesas en apuros, reyes asesinados, habilidosos ladrones, apasionantes duelos a espada y enigmáticos y misteriosos magos. Todo ello aderezado con humor, una prosa cuidada y elegante y unos protagonistas tremendamente bien construidos y por los que es fácil sentir una gran empatía.

La principal virtud de la novela radica en sus personajes principales, Royce Melborn y Hadrian Blackwater, quienes actúan bajo el nombre de Riyria, que en élfico significa “dos”. Ladrones, espías y asesinos, ambos pueden llevar a cabo cualquier papel, siempre y cuando el pago esté a la altura del encargo. Su fama, extendida mediante susurros y rumores, unida al hecho de que forman el único grupo que escapa a los controles de los gremios organizados, les convierten en la solución a los problemas de nobles y reyes. Sin embargo, no son los únicos personajes de la novela, dado que Sullivan también da voz a otros muchos, conformando una obra coral, en la que cada personaje cuenta con su propia personalidad, sus propios intereses y objetivos y, lógicamente, con su propio destino.

La trama, a priori sencilla, se va convirtiendo, conforme avanza la novela, en algo realmente grande; una promesa de épica, emoción y sorpresas, de la que el autor nos hace testigos, principalmente, en las páginas finales. Personalmente, he de reconocer que el final del libro me ha parecido excelente. La novela presenta un continuo in crescendo que culmina en una explosión de acontecimientos cargados de inteligencia, heroicismo, sangre y un brillante y espectacular cierre de la trama.

En definitiva, una novela altamente recomendable para aquellos que buscan una saga de lectura ágil, repleta de personajes memorables, con una historia que mejora página a página y con un final a la altura de las expectativas.

Caballeros, princesas y otras bestias

TÍTULO ORIGINAL – Your Highness
AÑO – 2011
DURACIÓN – 102 min.
PAÍS – Estados Unidos
DIRECTOR – David Gordon Green
GUIÓN – Ben Best, Danny McBride

Sinopsis: Thadeous (Danny McBride) se ha pasado la vida viendo cómo Fabious, su perfecto hermano mayor (James Franco), se ha embarcado en tremendas confrontaciones y se ha hecho con el corazón de su pueblo. Cansado de que la aventura, la admiración y el trono no llamen a su puerta, se ha resignado a una vida dedicada a fumar hierba de brujo, beber buen alcohol y seducir a doncellas desvergonzadas. Pero cuando Belladona (Zooey Deschanel), la prometida de Fabious, es secuestrada por el malvado brujo Leezar (Justin Theroux), el rey da un ultimátum a su hijo menor: si no mueve el trasero y la rescata, se acabaron los fondos. Nada convencido de su misión, Thadeous se une a Fabious en un peligroso viaje para liberar a la princesa. Les acompaña Isabel (Natalie Portman), una misteriosa guerrera con un peligroso objetivo. Los hermanos se enfrentarán a terribles criaturas y a caballeros carentes de honor antes de llegar a Belladona. Si Thadeous es capaz de sacar a la luz el héroe que lleva escondido en su interior, podrá ayudar a su hermano a impedir la destrucción del reino. Pero si le puede la holgazanería, no sólo será tachado de cobarde, también tendrá un asiento en primera fila para contemplar el amanecer de la Era de las Tinieblas.


Opinión personal
: Si cogiéramos una batidora y en ella introdujéramos La princesa prometida (Rob Reiner), Los visitantes, ¡no nacieron ayer! (Jean-Marie Poiré) y American Pie (Paul Weitz), obtendríamos algo parecido a Caballeros, princesas y otras bestias, solo que, probablemente, más elegante y con mejor gusto.

Caballeros, princesas y otras bestias es una película irreverente, obscena y surrealista, disfrazada de película fantástica. De hecho, en algunas ocasiones, el espectador puede llegar a tener la sensación de estar viendo una cinta en la que los diálogos han salido de una película X. Algo que, en mi opinión, es completamente desconcertante.

El argumento es el mismo que hemos visto y oído miles de veces, con la diferencia de que en esta ocasión, el valiente caballero es un héroe un poco falto de luces; su amada, una chica que poco o nada sabe de la vida; el malvado brujo… un enfermo mental; y el protagonista, un patán e insufrible príncipe que sirve para más bien poco. Mención especial merece el ayudante del protagonista, un “escudero”, de nombre Courtney, y que durante su infancia fue el esclavo sexual de una banda de gitanos. Éste es, probablemente, el personaje más divertido o que, en su defecto, da lugar a las escenas y diálogos más graciosos.

Y esto es así porque, parezca lo que parezca, Caballeros, princesas y otras bestias es, principalmente, una comedia. Pero no es una comedia cualquiera. Tras recibir el primer golpe que la película da al espectador, éste tiene dos opciones, o dejar de verla, o aceptar que, esta cinta, ni pretende ni conseguirá nada, excepto, quizás, hacer reír. Porque, hay que reconocerlo, si el espectador se mantiene pegado a la butaca, va a ser testigo de una delirante y enfermiza historia que, y es verdad, tiene sus puntos.

Como película de fantasía, la cinta no es mala, del todo. A este respecto, su mayor enemigo es, sin lugar a dudas, ella misma; ya que debido a sus absurdos diálogos y disparatadas escenas y situaciones, la trama no pueda desarrollarse completamente, y algunos aspectos de la misma se diluyen y pierden.

En definitiva, una película para ver con amigos, para reír e, inmediatamente después, olvidar.

Puntuación: 5/10